ESTUPIDEZ 4.0 (El Apocalipsis según la “Becerra de Oro”)

No creo que nadie me pueda acusar de ser optimista. Y hasta me jacto de sostener, desde hace años, que hay algo que no acaba de encajar en este sistema enloquecido -llamado capitalismo liberal globalizado-; por no decir que lo que sostengo es que resulta, simple y llanamente… ¡insostenible, sí! Pero escucho y leo a los que obtienen pingües beneficios conferenciando del apocalipsis inminente y cierto; y, aunque me resulte chocante y hasta ofensivo, siempre, el enriquecimiento que surge del desastre (o de su anuncio, gracias a una especie de morbo), casi suscribiría cada una de estas tesis y predicciones. ¡Sin embargo!…

Sin embargo, me planteo en qué lugar está la Humanidad -el Hombre, en definitiva- en esa formulación fatalista que asegura que sólo podremos esperar del futuro casi inmediato un 99% de miserables y un 1% de dominadores, propietarios y super-ricos (dejemos espacio, si se quiere, para los “intermediarios”: ¿un 15%?). Lo cierto es que lo que se ve ahí fuera no refuta en absoluto las tesis; pero me cuesta creer que esa tendencia -que lo es, sin duda- sea capaz de llegar a ciertas coordenadas históricas, económicas y socio-antropológicas en que se consolide y prospere.

Porque… ¿de qué se nutriría ese 1% sin la aportación (¡se dice que ni la mano de obra ni su consumo serían necesarios!) del resto, mayoría aplastante?… ¿Bastaría con su paulatina, despiadada, lenta aniquilación?… ¿Es plausible este proceso sin que los potenciales aniquilados ejerzan, en algún punto del mismo, alguna clase de resistencia feroz?… ¿De qué le serviría a la élite una eventual desaparición -o la “inoperatividad”, siquiera- de la práctica totalidad de la Raza Humana?… ¿Tiene sentido la interminable e indefinida acumulación de todas las riquezas en las manos de unos pocos?… En definitiva: ¿a quién se va a vender los productos, los avances y ventajas de la Revolución Tecnológica 4.0?

Habrá quien diga que esos pocos “cresos” se centrarán en el acaparamiento de riqueza y recursos para lograr el control de la tecnología, de la ciencia y del conocimiento todo: ¿quizá para alcanzar una suerte de inmortalidad? (si no de sí mismos, quizá de sus descendientes); ¿para, acaso, promover así el éxodo de un selecto grupo de pioneros colonos fuera del planeta Tierra?… ¿Qué clase de negocio sería éste, entonces?; ¿una especie de “alquiler” planetario, de concepción cuasi-feudal?… Sea como sea, cuesta creer que todo eso sea posible sin la implicación de OTROS MUCHOS humanos; no necesariamente pertenecientes a las élites, pero tampoco miserables. ¿O es que alguien cree que bastará con la participación de miles o de millones de robots -androides o no- en la construcción de esa utopía?… Y a éstos, ¿quién los construirá?… A no ser que se crea en la posibildad de un terrible y desolador mundo en el que los robots se auto-desarrollen, se “reproduzcan”, se reparen (se “curen”) y hasta planifiquen su existencia, decidan sus prioridades y aspiren a un futuro propio, dominado por la ambición o por el menos traumático y legítimo deseo de superación.

Las Eras Oscuras de antaño (y estoy convencido de que nos espera algo parecido, muy pronto), ciertamente, se prolongaron durante siglos. Pero es que entonces la mayoría de los humanos eran seres primarios, analfabetos, ignorantes por completo de su situación en el Cosmos y, además, estaban incomunicados del todo: en estas condiciones, la brutalidad, la arbitrariedad, el abuso sistemático de los débiles por parte de los poderosos o de los más bestias resultaba ser la única ley vigente… Por ello me resulta tan difícil creer que la Humanidad -la actual o la del futuro no tan lejano- podrá aceptar con resignación, sin más, el sometimiento, la pobreza y la esclavitud que se propugnan como el nuevo “paradigma inevitable”.

Y es que, si el apocalipsis de sometimiento y humillación masivos siquiera fuera posible, lo que es para mí indudable es que sería la más absurda, estúpida e improductiva situación posible para la Humanidad entera; incluidos los beneficiados por la rapiña… Otra cosa es -sin duda más preocupante- lo que, en realidad, se va a terminar por imponer a todos, sin excepción: la propia “agenda” que la Naturaleza, agredida y destrozada, marque: ésta sí, inapelable… Y con muy escasas variables bajo control, si es que las pudiera haber.

Otro día prometo escribir sobre el poder de la “K”, que veo expandirse desde su reducto norteño (no ha muerto la serpiente, por mucho que algunos se hayan empeñado en ello, mostrando, de forma insistente y reiterativa, desde TODOS los media, el próspero paraíso que se ha montado a la sombra de todos los Gugens e Igueldos). Me lo pide el cuerpo… Les contaré lo que yo vi y padecí: un poco como todos, pero desde más cerca. Por eso sé que no sólo no ha muerto del todo la Bestia, sino que, por el contrario, se ha expandido por las mentes y Facultades, para inocular su veneno a los tiernos engañados: a los que nunca pudieron olvidar, porque nunca estuvieron allí; ni nadie les mostró más que una “realidad” falsa o sesgada (estáis equivocando el sentido de vuestra justa revolución, queridos. Es más: estáis siendo utilizados, estúpidos… lo que me devuelve al título de esto).

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~ por ofisiswithoutastone en octubre 23, 2016.

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