¿Qué hemos hecho los españoles (privados de “hecho diferencial”) para merecer esto?

•noviembre 5, 2017 • Dejar un comentario

Días atrás, en silencio, editaba un grito: éste. ¡Un grito en silencio!No es sólo una paradoja mediocre: es la expresión más precisa que se me ocurre para describir tantas décadas de “trágalas”. Es pudor, hastío (lo deja claro ese título); es una especie de resignación envenenada, que intuyo peligrosa: un pequeño monstruo, que los que nos desprecian -o que, como mínimo, nos tratan con condescendencia- han querido hacerme crecer dentro: adoran crear coartadas, búmerans de auto-justificación, y no les importa dedicar décadas y generaciones enteras a tan victimista y paciente tarea. En ello, poco les distingue de otros (¡incluso más letales!), que hasta tienen a un Dios de su parte: puede que sea por esto que se crean tan seguros con ese otro monstruo alienígena en su seno; un porcentaje suicida de su población entregado a OTRA causa… ¡No saben a qué se enfrentan, estúpidos!

No importa… Si lo habéis leído ya, tal vez me acuséis -¡una vez más!- de críptico. Los buenos lectores acaso hayan captado la idea esencial: hablo de evidencias, de agravios y de decepciones irreversibles. Creo que, lo que sigue, expresa con total nitidez las consecuencias del lastre de tanto oprobio: uno que nadie reconoce y que, por tanto, nadie cree que deba repararse: como si el deber de muchos españoles sea el de contentarse con ser siervos de otros pocos… ¿No es como si perviviera entre estos liberales una convicción, una esencia feudal, de superioridad supremacista, a la que su nobleza les obliga?… ¿Deberíamos los siervos habernos sentido honrados de servirlos a ellos?… ¿No es su reclamación de independencia la expresión de una legítima desilusión ante la deslealtad e ingratitud del siervo, que ya no parece aceptar serlo? (no de buen grado, al menos)… Muchas preguntas: todas parecidas.

Me sorprende que, lo que para mí lleva siendo una evidencia desde hace décadas, de repente se muestre y difunda -un poco tarde, me temo- como si de una certeza, vergonzantemente ignorada, se tratase.

“¡¿Qué han hecho España y los españoles para merecer esto?!”, se preguntarán muchos… Hoy, por ejemplo, hemos soltado entre todos -¡la retórica sobre “lealtad” y “reciprocidad”, bastante insultante, sobraba, Montoro!– unos pocos de millones más a los más necesitados: al muy oprimido pueblo de los “euzkos”, gente menesterosa y desdichada donde la haya, por todos es sabido. Precisan, los pobres, ese “plus” para pagar a Iberdrola la factura del consumo de megakilovatios en sus autopistas, que son las únicas del “estado español” (junto a las navarras, supongo) que permanecen, y han permanecido, plenamente iluminadas durante la noche eterna (para nosotros, no para ellos) de los recortes y la precariedad: si alguien se la ha de jugar conduciendo, ¡que no sean ellos, faltaba más!; o para seguir promocionando su apenas jaleada gastronomía, junto a sus escuelas de internacional y muy sajón nombre (¡ehpañó caca!); o para sostener los mejores festivales del mundo de lo que se tercie; o para pagar a sus gudaris casi mil euros más que a la escoria “paramilitar” españolaza; o para pagar más que nadie a sus funcionarios, en general, y al resto de sus empleados, por descontado… ¡En fin!: para mantener -y hasta ampliar- la distancia con la chusma rastrera del resto del “estado”, no sea que nos creamos algún día iguales que ellos, y empecemos a reivindicar con la contundencia que suexcencias saben manejar con tanta eficiencia: ¡será por tecnología y ciencia, otra cosa en la que mil vueltas nos dan, como en todo, a los decadentes españoles!

No es broma: el dispendio, el lujazo, la cesión, la privación, la humillación de hoy, como tantas, no acabarán con la sangría, ni “comprará” su respeto: al contrario, inflará su condescendencia o desprecio, y les convencerá de que nos merecemos ser atracados y menoscabados.

Sea como sea… ¡me pregunto si se ha hecho algo, realmente, para merecer esto!: y no es una pose cínica; no en este preciso instante… Me pregunto si la España que se deja hacer esto, de forma sistemática y en modo “crescendo”, se ha ganado a pulso la chulería y la arrogancia de los más acomodados, amparados en sus “hechos diferenciales”, si no en sus santos kojones…”.

Debo añadir: esto no ha hecho más que empezar. Es difícil afrontar lo que se espera desde una posición de siervo, de “culpable”, de “cornudo apaleado”, de “puta que paga la cama”… de débil invisible, con lastres de Pecados Originales ignominiosos: opresor, reaccionario, imperialista, españolista, fascista… Si ya han leído la anterior entrada: todas ellas, palabras de MIERDA (¡que no se nos calle con ellas!).

Me queda desear que estas palabras mías (¡como tantas otras!) no supongan nunca una amenaza, una espada de Damocles: una declaración política intolerable para algunos, que sienten la tentación de mantener a miles o millones de bocas cerradas: no con su mierda caliginosa, sino con sangre. Si ese día se consiente y llega, habremos vuelto a lo que, en realidad, tantos añoran.

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Escatología y lírica (y hastío)

•octubre 27, 2017 • Dejar un comentario

Acabo de escuchar, prácticamente en directo, a un “charnego” puro (calculado por él mismo: 99% andaluz, 1% gallego), hombre de estudios, viajado, de mundo; y que se ufanaba de dominar cuatro idiomas… Asumo que dos de éstos eran el español y el catalán. Daba a entender con ello que su visión de la realidad era diáfana, armada con criterios firmes, cabales, y a salvo de tergiversaciones (o “tragiversaciones”, como decía una “compatriota” suya: sumen a la LOGSE los efectos demoledores de la “inmersió”). Todo ocurría en la Plaza de San Jaime de Barcelona, casi al final de la “selebrasió” por los fastos de la diada histórica. Aseguraba el muy oprimido ex-español, al que le nacieron en Cataluña (Franco mediante: “¡Gracias por el I.N.I., Quico!”), que él conocía muy bien al “estado español” y sus gentes, y que había llegado a la muy cabal y firme convicción de que no somos de su agrado. Deduzco que él cree estar en otra “dimensión” o nivel: por descontado, se tratará de algo muy superior y satisfactorio.

Al hilo de tan ilustrada chulería y jactancia, se me ocurre cómo puedo pedir yo la “baja” de este tinglado fallido y decepcionante (llevo años ya describiendo -aún diría más: ¡”sangrando”!- los motivos por los que un servidor, un cántabro, un español tiene MÁS derecho y más motivos de queja que todos los “nacionatas” juntos… ¡Pero ellos son un “lobby” muy mimadito!)… Me da por preguntarme cómo puedo prescindir de lo que me define, me constituye y ata: mi esencia y mi “entidad cultural y jurídica”… ¡¡Cómo despojarme de mis condiciones de mí mismo “sine qua non”!!… ¿Cómo ser desleal y traidor y caer, finalmente, sobre un lecho de plumas, cargado de razones y pertrechado de desprecio y arrogancia impunes?

Dejo de hacerme estas preguntas, u otras parecidas, porque no les encuentro respuesta: no, al menos, ninguna sensata… Cansancio y hastío.

Lo que transcribo a continuación ya tiene unos días. No me decidí a publicarlo en su momento: imagino que no lo acababa de ver suficientemente “contextualizado”. A lo largo de estos días atrás el “contexto” se ha ido adecuando a estas palabras mucho más: quizá a la perfección, incluso… ¡Escatología y lírica!

 

´Pensaba el otro día en elaborar una lista: ¿de problemas reales y sin resolver; huérfanos, además, de voluntarios para intentarlo?; ¿de agravios?; ¿de arrogancia e impertinencias, y de nuestro estoicismo por respuesta?… ¿De preguntas en silencio y de paciencia?… Pensaba, tal vez, en la esperanza –cuando aún quedaba- de ver llegar alguna vez nuestro turno, nuestra dignidad, honrada y satisfecha: nuestro reconocimiento. ¡Ser mostrados, siquiera!

Lo cierto es que llevo años hablando o escribiendo sobre lo mismo: las raíces profundas del desánimo y de la derrota. ¿Definimos derrota?: en infinitivo, derrotar(se), es rendir(se)… MI rendición es -o ha sido- un fenómeno difundido, difuso y blando: sospecho que muchos podrán decir lo mismo, comunidades completas de aparentes sumisos, reblandecidos y derrotados… En realidad, se ha paliado el descontento, difuso y blando, con una pantalla de circunstancias apenas tolerables: no lo bastante catastróficas como para justificar una revuelta (en Cantabria, sin ir más lejos); pero tampoco lo bastante dinámicas e innovadoras como para dejar de mirar de soslayo a los más ufanos gigantes que se levantaban a nuestro lado, mirándonos éstos por encima del hombro (desde el este de Cantabria, sin ir más lejos).

Sea como sea, los éxitos -de haberlos habido- son parciales, personales, carísimos, sin subvención, provisionales, condicionados, sin presupuesto, sin el amparo de una “tribu de prestigio”, sin reconocimiento, sin brillo… ¡Con franqueza!: de ésos que ayudan a sobrevivir, pero no a pensar en pegar zancadas más allá de esta mera y gris supervivencia.

En todo caso, sospecho que los problemas reales son tan terribles e irresolubles que nadie se atreve, siquiera, a mencionarlos: no digamos, a tratar de resolverlos. Cataluña, al lado de esto, es una broma: ¡apenas un síntoma! Me sorprende que nadie le esté dando a esta catástrofe la importancia, alarmada y angustiosa, que se merece.

Se ha preferido hablar de “identidad”, de “opresión”, de “humillaciones” y de “compensaciones”… ¡Siempre de los mismos, claro!… El reparto de su mierda ha sido tan masivo que puede que fuera su densidad la que nos tapaba a la mayoría las bocas, enmudecidas por montañas de plastas de amenaza, de miedo, de chantaje y culpa… ¡toneladas de esa maldita mala conciencia, plasta de mierda inducida por los cobardes que nos gobiernan!

Pero, al hablar de su mierda, me acucia un leve prurito de empatía, y me pregunto: ¿hasta qué punto no he participado yo mismo, al compás de un colectivo opresor, del gigantesco fomento de un agravio al otro, al “distinto”; al mejor, incluso: obligada esta élite diferencial, profesionales de la ofensa, al florecimiento del odio, al florecimiento de la MIERDA?… (a su pesar, huelga decirlo: ¡pobres víctimas!).

Así pues, tenemos a un muy concienciado pueblo enmierdado, ofendido, que no aguanta más; y se empeñan los héroes, por tanto, en repartir e impartir, entre convenientes y masivas raciones de mierda, la justicia debida: ¡nos la merecemos!… ¿Nos lo merecemos?

¿¡Justicia!?… Aquí se agotan, de repente, mi empatía y mi comprensión: me pregunto por qué MI mierda, MIS preocupaciones, MIS agravios, MIS precariedades, MIS frustraciones son menos importantes que las de ellos: una pregunta que es sencilla y que es sensata (a nadie le interesa responderla).

Tal vez se crea que su número, su “relevancia”, su concienciación y su largo empeño histórico les conceden una urgencia en la escala de valores; y prioridad, así pues, sobre el curso de la Gran Historia: me veo forzado a cederles el paso a su masa vociferante y cargada de razones. Bajo el peso de mi mentalidad de siervo, lo hago.

¿¡Razones!?… Se expresan mejor con desdén y hostilidad: lo de menos son su certeza, su rectitud y su sensatez; lo de más, la propia carga, su masa, su volumen: su carga y descarga: su VIOLENCIA. Y, si está cargada de mierda, tanto mejor… ¡Abrid esas bocas, pueblos ibéricos de segunda!´

Se lo dedico a los que se han tomado la molestia de bucear en ello y de entenderlo.

Recuerdos y vigencia de la serpiente

•octubre 18, 2017 • Dejar un comentario

Me lleva la memoria a los días (últimamente está ocurriendo a menudo) en que las “brigadas informativas” del M.N.L.V. pasaban por las aulas de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco: interrumpían las clases, exponían sus “reivindicaciones” y relataban las últimas incidencias en el proceso del “conflicto”. Por lo general, no se conformaban con esto, ya que lo más habitual era que se nos “invitase” a todos a sumarnos a la “lucha”: a la greba, como mínimo, pues no pocos entusiastas, convencidos seguidores de la causa de antemano, emprendían una actividad reivindicativa pura junto a estos katxorros de asalto.

Entre los docentes, se podían caracterizar tres tipos: 1/ El activista, oscilante éste (o ésta) entre lo más o menos incendiario y el puro cinismo más ladino; 2/ El simpatizante disimulado, cercano a la segunda opción del primer tipo: menos ostentoso, pero un claro despreciador de lo “estatal”; y 3/ El domesticado, que podía responder a un estoicismo no heróico, con indicios de somatización más o menos leves u ocultos; o, en los casos más dramáticos, a un estado de franco terror, acobardado y rendido.

No creí que tuviera que rememorar ya, a mis cincuenta y dos, aquellos años de los 80: no, al menos, por necesidad y por la -podríamos llamarla así- vigencia de lo tangible. Por otro lado, creo que nunca dejé de tener la certeza de que aquella “serpiente” había puestos numerosos “huevos”, y que éstos sobrevivirían y prosperarían… Siempre esperé ver reaparecer a sus crías de sonrisita bífida y chulesca. Ya las tenemos aquí: son más y han medrado por más territorios. Me pregunto qué clase de desaprensivos las han dejado vivas. ¡Pero no sólo!: ¡¿qué estúpidos irresponsables, canallas o ingenuos, las han alimentado?!

Añadiré que, en aquellos años de estudios y despertares, jamás me sentí partícipe o testigo de ceremonias de democracia o de luchas legítimas. Todo lo contrario: a pesar de mi juventud, siempre tuve claro que aquello era coacción, intimidación y mafia. Me pregunto si los que ahora tienen aquella edad mía de entonces poseen los criterios, la lucidez y las evidencias suficientes para distinguir entre los que los liberan y los que les manipulan y chulean.

Vivimos hoy, treinta años después de aquello, una versión empeorada y aumentada de un proceso endiablado y perverso de acoso impune y canalla: a los individuos, desde luego; pero también a un marco de convivencia y a un sistema entero. He sido -y aún lo soy- un claro convencido, y asqueado por ello, de que éste no ha funcionado correctamente; pero, sobre todo, un convencido de que no se le ha permitido NUNCA hacerlo del todo: los responsables han sido los corruptos y los incompetentes; los de las componendas y los “pactos” con alevosos y ventajistas; los votantes reincidentes y los pasivos, también; pero los más dañinos, los más traidores, los más indecentes y repugnantes, no lo duden, son los mismos que ahora lloran sus lágrimas de reptil (de serpiente, no de cocodrilo), al tiempo que imploran el apoyo y la comprensión de “Europa” y del resto de los países demócratas del mundo… ¡Pobres!

Si no fuera trágico, sería un espectáculo de genuina comicidad: una pesadilla burlesca, que ni Dalí o Boadella hubieran podido concebir, siquiera en comandita.

El próximo día 9 voy a atracar un banco…

•octubre 4, 2017 • Dejar un comentario

Una oficina del “Beveuvea”. Soy cliente de la parte “A” del tinglado, así que estaré como en casa. Me haré fuerte en ella. Abriré un butrón vertical en el suelo de la oficina del Director, así como de un metro setenta: encajaré al oligarca en el susodicho, le cubriré de miel y dejaré que lo devoren miles de hormigas rojas del Amazonas (ésas ya las pongo yo, no se preocupen).

Mientras tanto, un “jáker” ruso amigo mío, llamado Vladimir, me va a amortizar las hipotecas, lo primerito de todo; y luego se va a poner a hacerme transferencias masivas a mis cuentas de Suiza y Andorra (cuando él me las abra desde un P.C., claro, que yo no he estado allí en mi vida).

Mis asesores más aguerridos, barbudos “de origen” afgano (en realidad no los conozco mucho: acaban de llegar al país, o lo que sea esto, en moto acuática por Conil: ¡tenían un empeño por venirse de Siria las criaturas que no era normal!), irán degollando a un cliente cada cinco minutos, al parecer, que se han empeñao… ¡Yo esta parte no la acabo de ver, esa es la verdad!… Pero ellos, ¡erre que erre!… No sé… Espero que luego no les dé por llenar aquello de reivindicaciones políticas y de gritos extemporáneos, ¡qué desagradable!: yo he sido SIEMPRE partidario del diálogo y tal… Cuando las cosas se hayan calmado (por si la poli interviene, llevo conmigo a una Comisión de Observadores Independientes de “Jiuman Raits Guach”, sección Corea del Norte) me planteo ofrecer al ruso y a los afganos un “estatus especial” de “normalización” de su situación, en plan autonomía o algo así, y yo probablemente declare la República Independiente de lo que sea, ya se me ocurrirá alguna parida sobre la marcha: me amparan mis sentimientos y mi convicción de merecérmelo, ¡porque me lo he ganao!… Y, por favor: ¡no me digan que no, que yo en el fondo soy muy emotivo y me pongo a llorar!… ¡No se me olvide!: como primer Presidente legítimo, me auto-concederé la inmunidad total de todo para siempre. Por si aca.

¡ESTÁN LAS COSAS PARA POCAS BROMAS!, ¿VERDAD?… Broma o no (lo es, claro), TENGO YO MÁS POSIBILIDADES DE SER INVESTIGADO Y DETENIDO POR ESTA PARIDA QUE ALGUNOS QUE USTEDES Y YO YA SABEMOS: ellos… ¡¡están anunciando OTRA VEEEEEEEEZ, en público, en notorio, en vivo y en directo, QUE VAN A SEGUIR HASTA EL FINAL CON SU GOLPE DE ESTADO…!!

¡¡¡Y NO PASA NADA!!!… Ni les pasará. Estén atentos a las pantallas.

 

 

Huelga de catalanes

•octubre 3, 2017 • Dejar un comentario

Mientras miles de catalanes “comme il faut”, secundados por hordas -aún más numerosas- de charnegos agradecidos, expresan libremente su descontento con la desproporcionalidad de la pacata y acomplejada presencia del “Estat” (¡en algo estamos de acuerdo!) en esta niña mimada de franquismos, borbonáceas y demás géneros, afines y rendidos; mientras, como decía, se desgañitan de indignación -ésa misma en la que los demás, al parecer, no nos hemos acreditado lo suficiente- los que nunca se quejaron de que nuestras “sucias garras” les pusiéran lindas las ciudades, ¿viste?, o les montásen super-puertos, super-aeropuertos, super-ferrocarriles veloces y carreteras “avant la lettre”; industrias, centros referenciales de investigación y educativos, super-museos… en los que, por cierto, se niegan a usar el castellano: ¡esa lengua palurda y minoritaria!… ya que, en el fondo, están de acuerdo con Trump… ¡Pues sí!: los mismos que querían “negociar” un trágala y que lo pagásemos nosotros todo (¡es ya una costumbre, y le han cogido gusto!), que es que ellos siempre fueron especiales y lo quieren seguir siendo: pero más; y a solas; pero no del todo… ¡Es decir!: EN Europa, EN la Lliga, EN el Euro, EN AENA, EN SEAT, EN lo que Sus Señorias tengan a bien, ¡por supuesto!… ¡Y seguir llevándonos chévere, claro, como hermanos y socios, pero todavía hay clases, y la de los españolazos siempre fue la servil y subsidiaria…!

Y el caso es que ocurren tantas y tantas cosas mientras, que se me pierde el hilo de Aracne, tan venenosa como siempre fue, aunque anduviera enroscada en su ovillo de seda… No la veo empeñada en ahorcarse a esta araña díscola y acomodada, medio enloquecida y enfurruñada; y tan airada de desplantes que parece un ventilador: tal vez esa ofuscación, a toda velocidad, gira y gira, sea la que, al final, la apriete el gaznate: la ahorque con su propia industria textil, algo venida a menos (¡son capaces de decir que China les roba por culpa del “Estat Espanyol”!).

¡Mientras!… Mientras, YO HAGO HUELGA DE CATALANES: y lloro al gran Tom Petty, mientras le escucho cantar, desde tan lejos: el primer disco que yo escuché la primera vez que entré en el “Rubicón” la primera noche en Santander tras mi regreso de Belfast (no parecen haber soltado esa tierra los británicos desde aquel año de 1994: ni Gibraltar… ¡otros que son “distintos”!; pero para bien, claro: el suyo).

Me pregunto si deberíamos los españoles seguir comprando vehículos a una empresa que regaló Franco -¡El Petit Dictador!- a los más florecientes, a los más divinos de la “gauche divine”… Una empresa que es alemana, se mire como y por donde se mire: y de perfil será cómo tendremos que mirar a la Merkel, cuando se le insinúe un desmantelamiento de la inversión allá, para traerla acá (¡no, soy cántabro!: ¡JAMÁS me haría ilusiones!). Luego, poco a poco, nos convencerían de la conveniencia, de la serenidad y la buena vecindad… ¡Hombre, pelillos a la mar! ¡Tú sigue a lo tuyo!: tus vinos, tus cítricos, tu aceite, tus fronteras abiertas a cal y canto, tus camareros y tus playas… ¡Tu desmembramiento!… De lo demás, ya nos encargamos nosotros.

Estoy tan de brazos caídos, que hasta me planteo si hoy debo escuchar a los Mompou, Granados o Albéniz… ¡Montsalvatge o Gerhard están fuera de toda discusión!… Incluso, me negaré a echarle un vistazo hoy a las “Chicas de Avignon” de Monsieur Ruiz P., no sea que me deje llevar por mi naturaleza rastrera y enviciada de españolazo y las entre; no sea que me agreda un piquete sexual de policías nacionales encubiertos dispuestos a violar a tó lo que se menée… (y yo, señores, ¡NO SOY CATALÁN!… ni falta que me hace).

Dos “tuits” (El “idilio” de TVE con Cantabria / Inhabilitaciones en cadena)

•octubre 1, 2017 • Dejar un comentario

Primero: ¡Gracias, TVE, por mantener en antena la sublime imagen de la Bella Easo durante un par de miles de horas esta semana! (siempre hay una buena excusa para agasajarnos con ella). Como santanderino, tampoco puedo quejarme: nos sacásteis ayer en el TD de las tres 30 segundos, y dijísteis que era Zaragoza. En la edición de la noche, por cierto, ni siquiera tuvísteis la cortesía de enmendar ese “despiste” de becario primerizo; o de pedir disculpas: ¡me estoy planteando la conveniencia de solicitar la anexión de Cantabria a Guipuzcoa o a Gerona!… ¿Zaragoza?… ¡Mmm!

Segundo: Sugiero que el “Estado Español” inhabilite al inhabilitador del “Estat Catalá” que “blinda” a los cargos públicos suyos (pero que pagamos todos) este fin de semana: las horas o días que hagan falta. Así, su inhabilitasió quedaría inhabilitada… ¡Vaya, he llegado tarde!

POSTDATA: “A gigantic spectacle of pure hallucinatory craziness” (de The Guardian, acerca de “Blade Runner 2049”)

•septiembre 29, 2017 • Dejar un comentario

Pueden leer el artículo aquí: si saben, claro. Al Sr. Rajoy se lo tendrán que traducir… ¡Yo no me la perderé!: soy un admirador de la original desde que se estrenó; y, últimamente, también del Sr. Villeneuve. Asimismo, soy de los que se preguntan cómo el autor de “Alien” o de “Los duelistas” no alcanzó, ni de lejos, semejantes niveles en prácticamente ninguna de sus películas posteriores, indudablemente certeras en lo técnico y muy, muy profesionales. No obstante, me encantó la versión íntegra de “Legend”, las cosas como son: la que pudimos ver en su estreno algunos (me temo que lo disponible actualmente ha sido mutilado por el autor o la productora).

¿Se están enterando de algo?… Hablo de “supremacía”: una vez más, sí; de cómo la cultura anglo-sajona ha impregnado la cultura (más tarde reflexionaré sobre el muy oportuno título del artículo de Peter Bradshaw), la economía del mundo: la mente, en definitiva, de todos. Mi ventaja, como “colonizado”, es que desde mi posición observo algo más que la predominancia del Poderoso: también me enriquecen mis experiencias y mi bagaje intrínseco. En España, desde luego, tenemos para dar y tomar de estas delicias; pero se han denigrado tanto que ese bagaje -lleno de glorias, sombras y, en definitiva, de matices enriquecedores- nos parece avergonzar un poco a todos: los efectos, también, podríamos decir que han sido no sólo duraderos, sino permanentes; en un proceso diabólico, que ha parecido siempre retro-alimentarse. Sin inocencia, secularmente, lo han ido perpetrando y amplificando los “pérfidos felones” de Albión, sin duda, que se aplicaron a fondo en su papel de enemigos: hasta ahí, todo normal… Lo más pernicioso, lo más dañino y doloroso, sin embargo, no llegó de allende los mares del norte: desde hace algo más de un siglo, han contado con la inapreciable colaboración de los “nacionatas periféricos” que huelga mencionar. ¿Alguien tiene alguna duda al respecto?: ni los sajones, ni vascos o catalanes, las tienen en absoluto.

Veamos: a los sajones les encanta ver cómo las naciones que les pueden hacer sombra (o pudieron: este pasado duele), se desmembran: Punto 1.

A los sajones les encanta dar lecciones: lo cierto es que la Historia les ha dado la razón, aunque su prepotencia sólo es equiparable a su maldita suerte. Sea como sea, no considero a la “raza hispana” como eso que ellos simplifican y ridiculizan de forma grotesca: razón por la cual me hace hervir la sangre leer las listas de Premios Nóbel de Ciencias y cosas así… Imagino que saben por dónde voy (¡¡¿¿QUE NO HA HABIDO TIEMPO SUFICIENTE PARA HACERNOS VALER EN 40 AÑOS DE DEMOCRACIA??!!… ¡¡POR DIOS, QUÉ VERGÜENZA!!). Y esto ha sido el Punto 2.

Punto 3: a los sajones les encanta el “merchandising”, el alarde vistoso de una buena imagen corporativa… Mientras “Catalonia” creaba la suya (¡siendo tan españoles como el que más, ojo!; ¿eh, Pujol?), España renqueaba dispersa, como es habitual en ella, lastrada por los que se ceban y empeñan en su destrucción: corruptos cancerígenos, oligarquías cortas de vista, codiciosas y egoístas; políticos pusilánimes, incoherentes, inconstantes o incompetentes, si no corruptos, codiciosos y criados por la propia casta oligarca… Con este panorama, ¿es posible crear un buen producto y venderlo?… ¡Mientras exportábamos al mundo el “furbo”, la gastronomía “española” de los de siempre, la bendita paella, Benidorm y lo simplemente exótico, nos creíamos campeones de la “Marca España”!… ¡Patético!

Podría seguir añadiendo puntos, pero yo creo que no merece la pena: los lectores inteligentes me han entendido más que de sobra.

Lo cierto es que el Punto 4 podría ser uno nada original: la dignidad, el potencial y la identidad no acomplejada de una España coherente y expansiva ha estado siempre a expensas, lastrada, por el “negociado” periférico de los díscolos del extrarradio. Mientras tanto, la estepa mesetaria y los puertos secundarios hemos transigido, hemos tragado: es lo que hace el pobre debilitado por el peso de los hechos, ¿no es así?… A éste se le lleva décadas -más bien, siglos- asegurando que la riqueza de los ricos, su incremento geométrico y sin freno, nos acabará “contagiando”, por “goteo” u ósmosis, a los más desfavorecidos… ¿De qué me suena esto, multinacionales españolas, que tanto pecho sacan cuando hacen públicos sus beneficios?… ¿Me han bajado la cuenta de los servicios mínimos e ineludibles?; ¿los gastos domésticos más esenciales?… ¡¿Nos han bajado o eliminado los bancos las comisiones, ofrecido el pago de intereses A NUESTRO FAVOR, por NUESTRO dinero?!… ¿Nos han ofrecido empleos mejor pagados y en crecimiento las empresas privadas o públicas?… ¿Han compartido su “éxito” con la gente?: ¡quiá!

Podría decirse, por tanto, que estos lodos los han acumulado millones de toneladas de polvos muy, muy antiguos. Y, por cierto: con el orificio anal francamente dolorido e irritado a consecuencia de décadas de prebendas y de arrogancia del “oprimido”, se presta el asunto de los polvos a hacer algunos chistes preñados de escatología homo-erótica; pero voy a contenerme.

Más que de esta caterva neo-nazi (¡ellos sí, ojo!: muy chulis y todo lo que tú quieras, pero aún no han alcanzado a la épica germánica “original”… ¿o es que esos espectáculos de exaltación aria no eran fabulosos espectáculos?), de lo que debería estar encargándose MI gente, mis gobernantes, desde hace décadas, es de MIS problemas, que son muchos: ¡INFINITOS!… ¿Para cuándo YO, NOSOTROS, Mariano et al.?… ¡¡¿¿PARA CUÁNDO??!!… ¿Nos forzaréis a una revuelta, a este paso?… ¿A eso aspira una España con VOCACIÓN de perdedora?… ¡¡ME DAN PÁNICO LAS EVENTUALES RESPUESTAS!!

¿Os pongo un ejemplo de problema concreto?… Veréis: desde que los “pueblos elegidos” fueron consagrados como tales, aparte de sus prebendas “históricas” y “Konciertos” (¿De San Ovidio?: ¡pobre España ciega!), sus ciudadanos y ciudadanas han visto BLINDADA su función pública con sus respectivos idiomas vernáculos; al tiempo que invadían (al menos, nada se lo impedía) el resto de las ofertas públicas de trabajo del “estado español”. Para más inri, se les valoraba con “méritos” su titulación en eusquera, por ejemplo, en Punta Umbría.

Que la “igualdad” entre españoles es una falacia (tan arraigada como todas las mentiras repetidas millones de veces), es algo ya reiterado aquí, y en miles de foros: hasta la saciedad. Lamentablemente, además de la incompetencia y corrupción de los políticos de toda tendencia en España, ÉSTE, y no otro, ha sido -¡y aún lo ES!- el PRINCIPAL PROBLEMA de este desgraciado país: chuleado y en fase de despiece.

De ahí el tono “profético” del titular de Peter Bradshaw, de “The Guardian”: “A gigantic spectacle of pure hallucinatory craziness” (Un gigantesco espetáculo de pura locura y alucinación). Esto es lo que nos aguarda. ¡Estén atentos! (o en guardia… n).

P.S. de la postdata: “The Guardian” resultó ser, junto a “The Independent”, mi diario favorito en mi época británica. Su calidad y perspicacia no le vacuna del todo frente a los prejuicios y desprecio de lo “latino”, ni neutraliza su puro “anglismo”, me temo: igual que al escorpión nada le refrena de lanzar su aguijón, llegado el caso.